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Lamentos de un caficho -Gabriel Cueva 2010

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Lamentos de un caficho A  Carlos García  Miranda, por premiarlo. Lima, Septiembre 2010. No es que yo sea exquisito con las mujeres, mucho menos ando como esos maricones que no pueden tocar una muchacha si antes no les han invitado por lo menos un trago. El truco está en ser “dulce”. Lo que realmente tengo de dulce yo es esta boquita que a las chicas les encanta tener entre las piernas. Así los amigos, borrachos como yo, siempre me preguntan que cómo va la cosa. Si yo no les meto un martillazo en la cabeza es porque la última vez que lo hice terminé de caficho en la cárcel prostituyendo al culo más lampiño del pabellón. Tres soles pagaban los desconocidos por un polvo con la Sofi. Sí, la Sofi (que pagaba por matar a su madre) pagaba todos los cigarrillos y chelas que yo quisiera. Es que, al igual que a las mujeres a los mariquitas hay que saber cómo tratarlos. Si no dime, ¿acaso a una mujer le dices: “La verdad siempre me gustó mirarte y por eso quiero ...

Sombra húmeda

Sombra húmeda que se arrastra a mi boca Espacio ajeno para cuando no te miran Se cubre de sol para no ser vista de noche Se cubre de mujer para ser amada de niña. Pétalos sacude de los brazos que acaricio Toma de sus ojos el viento y lo viste de alivio Párpados que tiemblan cuando suena el enojo Manos frías que se hunden en mi lengua.  

El llanto de los desenterrados

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El llanto de los desenterrados Lima, Septiembre 2010. Conocí a Pascual mientras desenterrábamos a tu esposa. No es que no lo haya visto antes, sino que ese día recién se me presentó. “Los muertos no son mudos”, decía incrustando su ojo negro en mi mirada, como sabiendo lo que había hecho. Yo lo escuchaba disimulando mi preocupación y sin responder. Los dos trabajábamos arduamente por encontrar el cuerpo; pero luego del huayco lo único que encontrábamos eran cuerpos que habían fallecido hace algunas horas. Podíamos hundir la pala y sacar un brazo, eso era lo peor, pues había que sacar todo el cuerpo, y tú sabes que esos cuerpos ya están muy feos. Claro que Pascual estaba excitado con la labor. Él encontraba la punta de la pala con sangre, la olía y decía: “Niña, seis años, robusta”, o en el mejor de los casos, “Joven, de unos dieciséis. ¡Esta la saco a mano!” Quien ve a Pascual escarbando, con los dedos enmugrecidos, sacando poco a poco el barro y disfrutando con sus ...

Tanto de ti

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Tanto de ti Lima, 13 de Junio del 2012 Tanto de ti como para nunca olvidarte. Como para llevarte en las palabras que conjugo en cada mentira. Como escombros de mi olvido, y una foto que aparece sobre mis ojos cuando me atrevo a sentir. Me pierdo en esa mirada, y vuelvo a los días en que consultaba a las olas sobre mi cobardía.  Pisaba el borde de la bella huida hacia el final de la escena que describo con palabras como poemas. Una mentira que me obliga a gritarle al oído suavemente que no la amo. Pero vuelvo a ella para renunciar a las oraciones. Entonces me atrevo a describir el exacto recorrido de mi mirada sobre su piel. Vuelvo, la nombro y escapo al encuentro de las letras que conforman el placer de sostenerla en mi mente. Nuevamente aquellos besos que derrotan mi ternura y conforman la caricia que un bosque supo ocultar. Culpo ahora a mis palabras de su incontrolable pasión; poesía que pisaba sus labios y terminaba en ser lo que yo fui para amarla. Y mi vos en ...